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9.8.12

"Curiosity" en Marte

Conocida también como Mars Science Laboratory, el Curiosity es una misión espacial que incluye un astromóvil de exploración marciana dirigida por la NASA. Fue lanzado el 26 de noviembre de 2011 a las 10:02 am, y aterrizó en Marte exitosamente en el Cráter Gale el 6 de agosto de 2012 aproximadamente a las 05:31, enviando sus primeras imágenes a la Tierra.

Este vehículo será tres veces más pesado y dos veces más grande que los vehículos utilizados en la misión Mars Exploration Rover, que aterrizaron en el año 2004. Portará con él intrumentos científicos más avanzados que ninguna otra misión dirigida a Marte, proporcionados por la comunidad internacional.



El Curiosity tiene cuatro objetivos:

- Determinar si existió vida alguna vez en Marte.
- Caracterizar el clima de marte.
- Determinar su geología.
- Prepararse para la exploración humana en Marte.

Con este fín, debe evaluar procesos biológicos, geológicos y geoquímicos, planetarios y de radiación en superfície.

Aquí tenéis un vídeo del aterrizaje del vehículo y algunas de las primeras imágenes que ha tomado, extraídas de un artículo en Muy Interesante. Estaremos atentos a los resultados que va proporcionando. Podéis seguirlas en tiwtter, a través del usuario @MarsCuriosity que la Nasa ha creado.



30.3.12

No hay preguntas estúpidas

Compartim una interessant reflexió de Carl Sagan, extret del seu llibre "El mundo y sus demonios"


Los que tratamos con niños/as de diferentes edades en museos de ciencia, seguro que nos sentimos identificados en este texto, ya que los niños son una fuente inagotable de preguntas, algunas de las cuales, nos hacen sudar la gota gorda. Seguro que también habréis experimentado el cambio de actitud ante la ciencia entre infantil/primaria y cursos superiores de secundaria.


"Excepto para los niños (que no saben lo suficiente como para dejar de hacer preguntas importantes) pocos de nosotros dedicamos mucho tiempo a preguntarnos por qué la naturaleza es como es; de dónde viene el cosmos, o si siempre ha estado allí (...). Incluso hay niños, y he conocido algunos, que quieren saber cómo es una agujero negro, cuál es el pedazo más pequeño de materia, por qué recordamos el pasado y  no el futuro y por qué existe el universo.

De vez en cuando tengo la suerte de enseñar en una escuela infantil o elemental. Encuentro muchos niños que son científicos natos, aunque con el asombro muy acusado y el escepticismo muy suave. Son curiosos, tienen vigor intelectual. Se les ocurren preguntas provocadoras y perspicaces. Muestran un entusiasmo enorme. Me hacen preguntas sobre detalles. No han oído hablar nunca de la idea "pregunta estúpida". 

Pero cuando hablo con estudiantes de instituto encuentro algo diferente. Memorizan "hechos", pero en general, han perdido el placer del descubrimiento, de la vida que se oculta tras los hechos. Han perdido gran parte del asombro y adquirido muy poco escepticismo. Les preocupa hacer preguntas "estúpidas"; están dispuestos a aceptar respuestas inadecuadas; no plantean cuestiones de detalle; el aula se llena de miradas de reojo para valorar, segundo a segundo, la aprobación de sus compañeros. 

Ha ocurrido algo entre el primer curso y los cursos superiores, y no es sólo la adolescencia. Yo diría que es en parte la presión de los compañeros contra el que destaca (excepto en deportes), en parte que la sociedad predica la gratificación a corto plazo, en parte la impresión que la ciencia o las matemáticas no le ayudan a uno a comprarse un coche deportivo (...). Los pocos que todavía muestran interés reciben el insulto de "bichos raros", "repelentes" o "empollones". 

 Pero hay algo más: he visto a muchos adultos que se enfadan cuando un niño les plantea preguntas científicas. ¿Por qué la luna es redonda? preguntan los niños. (...) Demasiados padres y maestros contestan con irritación o ridiculización, o pasan rápidamente a otra cosa: "¿Cómo querías que fuera, cuadrada?". Los niños reconocen en seguida que, por alguna razón, este tipo de preguntas enoja a los adultos. Unas cuantas más experiencias como ésta, y otro niño perdido para la ciencia. No entiendo por qué los adultos simulan saberlo todo ante un niño de seis años. ¿Qué tiene de malo admitir que no sabemos algo? ¿Tan frágil es nuestro orgullo? 

Lo que es más, muchas de estas preguntas afectan a aspectos profundos de la ciencia, algunos todavía no resueltos del todo (...).  Hay mejores respuestas que decirle a un niño que hacer preguntas profundas es una especie de pifia social. Si tenemos una idea de la respuesta, podemos intentar explicarla. Aunque el intento sea incompleto, sirve como reafirmación e infunde ánimo. Si no tenemos ni idea de la respuesta, podemos ir a la enciclopedia. O podríamos decir: "No sé la respuesta. Quizá no la sepa nadie. A lo mejor, cuando seas mayor, lo descubrirás tú".
Hay preguntas ingenuas, preguntas tediosas, preguntas mal formuladas, preguntas planteadas con una inadecuada autocrítica. Pero toda pregunta es un clamor por entender el mundo. No hay preguntas estúpidas." 

Carl Sagan
El mundo y sus demonios
Pgs. 348-349